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Al Otro, que aunque no existe, existe a veces.
Y a Marguerite Duras
Una versión de la fe-licidad es la del acto de fe. Creer en el Otro que da. Esa que hace creer que esperar vale la pena. Es la de los niños y algunos como niños.
Caben: esperar, amar neuróticamente, todo tipo de servidumbres voluntarias; pero exigir también, a veces brutalmente. Dar, a veces no es más que la cara pasiva agresiva de la demanda.
Difícil es la fe hoy, para algunos para bien y otros para mal. Como sea, su caída es el paso necesario para cagar (Leer más)

Santiago, 15 de Octubre
de 2011. La ciudad ocupada.
Marchan Cristianos,
Zombies e Indignados. Sujeto Hegemónico: Cero
Puedo circular por los
tres, porque soy sujeto del margen. Desclasada, pero sobretodo porque soy mujer
(y lacaniana).
El sujeto hegemónico no
está en las marchas pero auspicia varias.
Los que marchan por Cristo y la tradición con
ese fervor- por rubios que sean o se sientan- no pueden dominar hoy. Creen
demasiado en el Otro, se someten demasiado; por cierto, esperan que todos nos
sometamos, así no hacen el loco.
Cristianos que sin
saberlo auspician a quienes los parodian sin pudor: Los (Leer más)

Qué hay en común entre la afirmación: “no se
pueden crear instituciones con fines de pérdida” enunciado por nuestro
presidente -a propósito de la supuesta inviabilidad de la educación
gratuita- y la saturación mediática de
imágenes e historias de los muertos en el accidente de Juan Fernández?
Negar la pérdida.
No perder clases, no
perder oportunidad de lucro, no perder el alma del que partió.
Una de las mayores
virtudes de las narrativas humanas es cubrir el desgarro de existir. Empalagosa
ficción implicada en la construcción del velo que nos permite vivir como si
tuviéramos garantías: salud, dinero, seguros, belleza, (Leer más)
Se ha criticado al
movimiento estudiantil con diversos adjetivos des-calificativos, desde una
superioridad moral con olor a fusta vieja.
“Incitadores del desorden
público”, “chiquillos que deben dejar las cosas en manos de los expertos en este
punto de la discusión”, “Intransigentes”. Pendejos mal educados.
Vamos una por una.
Primero, respecto de la
crítica a las manifestaciones cabe
preguntarse: Qué es un ciudadano hoy? Parece que se ha reducido a un
consumidor, alguien que debe aspirar y esperar a que las instituciones
funcionen. La única voz que tiene la ciudadanía es la del clientelismo.
De qué se trata entonces la
ética (Leer más)

Nada más horroroso
que al quejarnos y gritar con indignación “llame a su jefe!”, encontrarnos con
que aquel mequetrefe al que despreciamos era el primer escalafón de la
jerarquía.
Experiencia que puede
ser casi siniestra, en la medida en que pone en juego la enfermedad mortal del
neurótico: la caída del gran Otro que hacemos existir.
Esta operación es central
en nuestro drama existencial: nuestra falta de fundamento. No somos por nada y
para nada esencialmente. Carencia que nos lleva a buscar justificaciones,
pruebas de existencia; algo así como “nuestra misión”, el “estamos por algo”. Como si la existencia fuera (Leer más)

Algo
de dinero para comer y una habitación propia que permita estar libre de las
demandas de otros, es según Virgina Woolf, lo que una mujer necesita para
escribir.
Esta
es una idea que me tiene cautivada.
Entiendo
escribir también como crear, y esto a su vez como pensar, pero pensar en tanto
ejercicio de apertura hacia lo que me excede. Apertura de pensamiento, que
antes que una ruptura con el otro (pensar distinto a los demás) se trata de una
ruptura consigo mismo.
A
qué auto-ruptura me refiero?
La
queja y pretensión de evitar las solicitudes y presiones que (Leer más)

Un paso tuyo es el alzamiento
De los nuevos hombres y su puesta en marcha
¡Tu cabeza se aparta: el nuevo amor!
¡Tu cabeza se vuelve: el nuevo amor!
Rimbaud, (‘A una razón’ en Obras Completas)
Polémica más que debate
es lo que se ha generado frente a temas que se encienden públicamente. Aparecen
generalmente dos bandos: los malos y los buenos. Claro, bajo diversos
nombres (fachos vs comunistas,
empresarios vs ambientalistas, buenas madres apegadas y las malas
desnaturalizadas, etc).
Hoy frente a Hidroaysén
si estás a favor eres capitalista, empresario malo, si estás en contra eres responsable
con (Leer más)

Las niñas buenas no se mosquean, decía mi madre; no te van a tomar en serio, busca a alguien que te merezca, pareces suelta…. Siempre nos lo advirtieron. En el fondo ninguna quiso ser la puta, pero por alguna razón no todas íbamos a ser reinas: sólo la Cenicienta Gabriela, sólo ella.
Toda mujer sabe -más o menos conscientemente- del escollo de la sexualidad masculina: la división femenina entre princesas y putas. De ahí que una mujer suela sostener el gastado “yo no soy como las otras”, generalmente refiriéndose a que no es fácil sexualmente. Aunque hoy existen las otras (Leer más)

Para mi hermana del alma
Conmovedor es la palabra que se me viene a la cabeza frente al testimonio de James Hamilton, víctima de Fernando Karadima, en Tolerancia Cero. Como atea practicante, mi percepción respecto de la institución eclesiástica no cambia demasiado; más bien lo que me interpela es la humanidad del acto de Hamilton.
Humanidad, en tanto que en su relato-denuncia se autoincluye como sujeto sexuado; desmitificando la distinciones higienizadas entre víctima y victimario. Asumirse como sujeto sexual es una de las parte más duras en alguien que es abusado, generando confusión y una culpa aniquilante. Culpa descomunal, que (Leer más)
Suele ocurrir que el sexo previo al matrimonio no se equipara al posterior al contrato. Por qué? Porque el primero es ilegal.
El goce está en esas pequeñas ilegalidades: tener sexo oral en el auto, robarse un dulce del servicentro, pelar a otros. Las normas están hechas para eso, por eso deben existir. A veces éstas fallan y hay sujetos que deben buscar esos límites por trasgredir demasiado lejos….
Pero en quienes la ley opera, ocurre que triunfa la culpa o la buena educación.
En la pareja dos típicos caminos de los bien educados: deslibidinización de la pareja, enfocándose principalmente (Leer más)
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